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Mis viajes alrededor del Mundo

 

Nací en un pequeño pueblo en el centro de Italia. Desde niño soñaba con viajar por el mundo. Tal vez por eso comencé a trabajar en el sector turístico. He conocido a mucha gente, he visitado muchas ciudades en todo el mundo, pero ahora siento la necesidad de viajar de una manera diferente. Mi nombre es Angelo, me muevo con un coche modelo Fiat 500 de 1975 cargado de cuadernos, bolígrafos, libros para colorear, lápices de colores, cosas pequeñas para entregar a niños que viven en lugares remotos. Este sitio es el diario de mis viajes. Un álbum de historias que hablan de mis aventuras en contacto con la humanidad, diferente a lo que me he encontrado en mis viajes anteriores. Llevo agua, un poco de dinero, un mapa y, sobre todo una sonrisa para regalar a todos los que se cruzan en mi camino.

 

Las alas de Angelo

 

Ángelo quería viajar por el mundo, pero la dureza de la vida en su infancia  sus sueños se quedaban en el cajón. Sin embargo, su viaje ya había comenzado. Hoy Angelo de verdad ha metido las alas. Ahora viaja por libre para disfrutar de lo que ve y lo que encuentra, con una mirada a la carretera y el pensamiento de lo desconocido en cada esquina. Este sitio habla de sus viajes y sus aventuras. Historias de gente de que deja huellas en los corazones de aquellos que quieren ver, entender e investigar.

 

La vida comienza con cada viaje

 ¿Puede un hombre de 75 años que ha pasado su vida en los hoteles de medio mundo entre eventos y eventos y todavía tiene gana de viajar? La respuesta es sencilla: sí.

Viajar libre de no planear nada, con la curiosidad de un niño. Arranque el motor de su Fiat y se va. En el coche lleva pocas cosas: cartas, binoculares, agua y una chaqueta un poco pesada para el frío. Los viajeros medievales usaban caballos y veleros para hacer frente a las tierras desconocidas: el viaje no era fácil, era difícil y lleno de trampas. Angelo, como un hombre de negocios, ha viajado por el mundo volando desde un punto al otro del planeta. Hoy día, con su amada Fiat 500 del 1975 no quiere tener prisa. No importa la meta, lo que cuenta es el viaje con todo el encanto de ir más allá.